Dicen los cooperantes que este tipo de proyectos crean “adicción”, y que una vez que viajas tienes la necesidad de volver para continuar aportando tu granito de arena. Es por eso que la Fundación Sarabastall y los voluntarios que participaron en Hushé se han marcado un nuevo reto: un proyecto ilusionante y sugerente en el valle del río Basha, en pleno corazón del Karakorum.
Basha está situado en una región conocida como Baltistán que a su vez pertenece a la provincia llamada “Zonas del Norte” de la República Islámica de Pakistán.
Dos compañeros de Mutua MAZ están involucrados de lleno en este nuevo proyecto. Son Rocío Jiménez, enfermera de quirófano de Hospital MAZ de Zaragoza, y Javier Pérez, médico de Cirugía Vascular colaborador de MAZ, y quién mejor que ellos para que nos expliquen todos los detalles de esta iniciativa que tienen entre manos.
Rocío ha viajado cuatro años a Hushé y dos a Basha, y Javier siete a Hushé y uno a Basha, ambos transmiten la pasión por estos proyectos de cooperación.
El valle de río Basha es un valle apartado, situado en una región conocida como Baltistán que a su vez pertenece a la provincia llamada "Zonas del Norte" (Northern Areas) de la República Islámica de Pakistán. Únicamente puede accederse a él por una inestable pista, que soporta cortes constantes producidos por los desprendimientos de tierra que se dan, los cuales se han visto agravados desde el terremoto de finales del 2005. La gente depende para su supervivencia de la ganadería y la agricultura, ambas muy rudimentarias, mientras que la minería de piedras preciosas y el turismo, son las actividades que generan ingresos asociados. Los indicadores sociales corresponden a una población muy pobre, en particular los referentes a salud y educación. Los recursos proporcionados por el gobierno no son suficientes y la gente sigue viviendo en condiciones muy precarias.